Hackett provoca explosión sensitiva ligada a la nostalgia.

Hackett provoca explosión sensitiva ligada a la nostalgia.

CDMX 5 de marzo 2018| Reseña por Ramsés Arredondo| Fotografías cortesía de Dilemma y Germán García| Edición Leslye Arredondo.

Steve Hackett: un hombre que no necesita introducción, sin embargo la merece siempre. Conocido por ser el creador de la famosa técnica Tapping, y el sustituto directo de Anthony Philips -guitarrista y uno de los miembros fundadores de Génesis, desarrolló su percepción musical basado en este evento decisivo viéndose forzado a igualar la maestría en composición y ejecución en la guitarra de 12 cuerdas que su antecesor poseía, vital para la banda en el momento que él entro (1970).

Después de siete maravillosos discos, decide abandonar
la banda tras la publicación de Wind And Wuthering (1976) por sentimientos de restricción compositiva, que ya se notaba desde la partida de Peter Gabriel en 1975 tras
la gira promocional de The Lamb Lies Down On Brodway (1974).

Grabado paralelamente a su actividad en Génesis tras la partida de Gabriel, demuestra libre y
virtuosamente la gran cantidad de ideas reprimidas para Génesis en el último par de años con su disco debut Voyage of the Acolyte (1975). Después de la salida definitiva, 
se dedica por completo a su carrera solista ya iniciada, a partir de ahí explorando una buena cantidad de sonidos particulares presentes en los géneros Pop-Rock, Blues, Clásico, World Music o Jazz.
Mostrando su nostalgia, apego y cariño por la música que creó con sus ex-compañeros decide crear Genesis Revisited en 1996 donde regala la posibilidad a los fans de presenciar esas piezas icónicas de la era Gabriel conservando lo más posible el espíritu que se perdió en la banda original tras tantos cambios -si, te estoy hablando a ti, Phill.

A grandes rasgos éste es el hombre que tuvimos el privilegio de ver, sentir y escuchar el pasado primero de marzo en el Auditorio Blackberry. El setlist en su gira Genesis Revisited, Solo Gems & GTR 2018 Tour de Force! está formado por dos secciones, la primera abarca algunos de sus más conocidos éxitos siendo solista como El niño, Please Don't Touch o In The Skelleton Galery y un par de su corto, pero sobresaliente proyecto con Steve Howe (GTR),
la segunda por increíbles e icónicos temas de Génesis como Firth of Fifth, The Musical Box, Fountain of Salmacis -la cual agregó como una de sus favoritas- o la fantástica y mística Supper's Ready interpretada en su totalidad.

Ya desde las puertas de entrada, se podía oler el ambiente nostálgico en el aire. La mayoría de los asistentes tenían edad avanzada, entre 40 y 70 años -realmente había personas con edad muy avanzada. Sintiéndome fuera de lugar al ser el más joven entre el público -tengo 19- la sensación se logró disipar con cada gesto de camaradería, de amistad, de empatía. Incluso una adorable pareja se acercó a platicar conmigo para indagar las fuentes de mi conocimiento musical algo incrédulos de que realmente estuviera ahí por Hackett. Terminamos charlando como pequeños niños emocionados sobre su imponente carrera, compartimos datos de motivos para dejar Génesis e incluso mencionamos nuestros temas favoritos. Despidiéndonos cordialmente y deseándonos disfrutar nuestra próxima experiencia partimos hacia las puertas de entrada recién abiertas.

Escenario simple y sencillo. Dos tarimas acomodadas de forma simétrica al fondo. Izquierda teclados, derecha batería. De frente a la tarima izquierda se aprecia un pequeño teclado, un sax, flauta transversal. A la derecha bajos, guitarra de 12 cuerdas y al centro, un banco con la preciosa Fernandes Dorada de Steve Hackett. Siendo un concierto con asientos seriados, existía un amplio espacio entre el escenario y las personas, lo cual daba un aspecto
visual muy importante en factor profesionalismo. Iniciando de forma puntual, al salir nuestro icónico personaje el público clama de pie estruendosamente. Saluda a los presentes en español con un reconocible esfuerzo.


Al emprender el viaje, todos tomaron asiento y silencio. Sorprendente para mi, al terminar sus ovaciones y aplausos en cada canción, tomaban asiento y procuraban -la gran mayoría- guardar silencio, actitud que condimentó aún más la experiencia de profesionalismo y le agregaba seriedad. Mención honorable al técnico de audio, logró un sonido espectacular. Terminando la primera parte de su setlist, Hackett anuncia un intermedio de 10 a 15 minutos para después volver con temas de Génesis. Las personas salían al baño, a comprar cerveza, algunas botanas o refresco a precio inflado y charlaban sobre lo recién presenciado con la expectativa creciente de lo próximo en la agenda.

Siendo un intermedio justo como para no perder el entusiasmo, el público empezaba a tomar sus lugares. Súbitamente apagaron las luces, Steve Hackett aparece junto con el resto de su banda y Nad Sylvan empieza con las primeras líneas de Dancing With The Moonlight Night cosa que estremece por completo la atmósfera, con todos los sentidos se podía apreciar la ola de emociones que estaba aconteciendo en ese momento. Belleza y felicidad en su más pura expresión sucedieron a partir de ahí. Imparables escalofríos recorrían mi cuerpo, cada minuto, cada icónico riff, hermoso pasaje, poético verso, exquisito sólo. Incontenible al punto de las desbordantes lágrimas. Y no fui el único. La explosión emotiva nos rebasó por completo.

Majestuoso trabajo de recreación y adaptación musical cortesía de las figuras elegidas por Hackett, y un merecido reconocimiento a la interpretación PROPIA de Nad Sylvan en la voz, decorada con su impactante y misteriosa presencia. Jamás será Peter Gabriel, la comparación no tiene caso, sin embargo a su manera, logró transmitir algo poderoso y latente aún en nuestras memorias. Se agradece el valor de intentarlo.

Sin dificultad, puedo decir que este concierto fue perfecto y difícil de superar, a menos que el milagro ocurriera: ver a Génesis reunido de nuevo.

 

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